A
grandes rasgos, la eyaculación femenina se define como la expulsión, a veces
con fuerza, de una cantidad variable de fluido a través de la uretra durante el
orgasmo; el líquido puede ser claro o lechoso, y es generado por las glándulas
de Skene o parauretral, equivalentes fisiológicos de la próstata masculina.
Las
teorías acerca de la naturaleza de esta expresión corporal no son definitivas.
Existe información contradictoria al respecto, pero los especialistas han
llegado al consenso de que toda mujer podría eyacular, aunque necesita
experimentar un orgasmo muy fuerte e intenso para lograrlo.
“El
líquido eyaculado por mujeres es bioquímicamente similar al de los hombres y es
producido por la glándula de Skene, que se encuentra entre las paredes de la
uretra y vagina. Dicha estructura anatómica es variable tanto en tamaño como en
capacidad de secreción”, explicó Georgina Núñez Solís, terapeuta sexual.
Al
respecto, los sexólogos de amplia experiencia Rinna Riesenfeld y Luis Perelman,
consideraron probable que todas las mujeres tengan la capacidad de eyacular,
pero, subrayaron, pocas descubren este placer por la escasa educación sexual.
“El
potencial existe, pero algunas mujeres llegan a reprimirse debido a que creen
que el líquido excretado es orina, en tanto que otras temen perder el control,
disfrutar de la sexualidad, autoexplorarse y conocerse en este terreno, lo que
les dificulta, incluso, alcanzar el orgasmo”.
Anatomía
La
eyaculación nace en el punto G, la “próstata” femenina, estructura que es la
parte interna del clítoris, describió Núñez Solís.
“Si
tuviéramos visión de ultrasonido podríamos apreciar una elongación detrás del
glande del clítoris, encima de la vagina y canal uretral (el ducto que lleva la
orina desde la vejiga). Dicho tejido está rodeado por ciertas glándulas (de
Skene) que producen el líquido eyaculatorio y contienen conductos que lo
expelen a través de la uretra”.
El
tejido descrito está considerado por algunos especialistas como la fuente de la
eyaculación femenina. El punto G se estimula durante el orgasmo y emite cierta
cantidad de fluido por la uretra. Tan es así que las variaciones apreciadas por
las mujeres, desde las que no eyaculan hasta las que “mojan la cama”, dependen
de la cantidad eliminada al exterior y la apreciación subjetiva del mismo.
La
experta en sexualidad y terapia de pareja advirtió que no todas las mujeres
experimentan la eyaculación, hecho que ha influido en que sea poco estudiada y
conocida. Sin embargo, aclaró que no se trata de una enfermedad.
Libros
como el KamaSutra hacen referencia al “semen” femenino, igual que lo hizo el
médico griego Hipócrates. Aunque hay quienes sostienen que estas descripciones
pudieran referirse a las secreciones vaginales cotidianas, existen otras
referencias hacia algo más parecido a la eyaculación. Por ejemplo, en el siglo
XVII, el médico y anatomista holandés Regnier De Graaf hablaba de “un líquido
que chorrea de las partes pudendas”.
Durante
el siglo XX, Ernst Gräfenberg, médico alemán que dio su nombre al controvertido
punto G, atrajo la atención hacia la eyaculación femenina en un informe dado a
conocer en 1950 en The International Journal of Sexology (Revista Internacional
de Sexología). “Esta convulsa expulsión de fluidos ocurre siempre en la cúspide
del orgasmo y simultáneamente con él”, escribió en la publicación, y añadió:
“en ocasiones la producción de líquido es tan profusa que es necesario extender
gran toalla bajo la mujer para evitar que las sábanas se manchen”.
Las
dudas respecto a la eyaculación femenina radican en que, al ser una expulsión
de líquido, se confunde con orina. Por ello los investigadores se han dividido
entre los que consideran que es producto de incontinencia urinaria y los que
aprecian que durante el orgasmo se emite fluido que difiere de la lubricación
vaginal.
El
líquido de la eyaculación femenina ha sido descrito por algunas mujeres como
menos espeso que el semen, pero más viscoso que el agua o la orina. Además, su
consistencia es mucosa y de color blanco.
No es orina
“Tras
estimular el punto G, éste se expande y presiona las glándulas de Skene
contenidas en la esponja uretral, y así es como expulsan el líquido. La
sensación no es igual a la de orinar, además, el fluido es blanquecino, más
espeso y huele distinto; químicamente está compuesto por glucosa, su PH es
mayor al de la orina y contiene menor cantidad de urea y creatinina”.
Calificó
como importante tomar en cuenta que los análisis bioquímicos indican que la
“próstata” femenina produce antígeno prostático específico del mismo modo que
su similar masculina.
La
especialista agregó que tanto hombres como mujeres deben saber que la
eyaculación es un proceso normal, “algunas tienen expulsión abundante del
fluido y eso las puede incomodar, incluso a su pareja, pues muchos varones no
están acostumbrados a dicha experiencia”.
Mencionó
que la cantidad de líquido expulsado depende de factores hormonales, del
momento del ciclo menstrual en que se encuentre la mujer y la fuerza que tengan
los músculos pélvicos para poder lanzar un chorro modesto o abundante. Otra
observación importante es que la eyaculación arrojada desde la “próstata”
femenina puede tomar dos rumbos: ir hacia la abertura uretral y ser notoria, o
retrógrada y depositarse en la vejiga.
La “próstata” femenina tiene dos funciones,
además del placer puro:
Exocrina: se encarga de manufacturar, almacenar y emitir el fluido eyaculatorio.
Neuroendocrina : consiste en producir hormonas y serotonina ( químico cerebral que proporciona bienestar ).
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